sábado, 8 de mayo de 2010

LA LEYENDA DEL FUEGO

Hace muchos años los huicholes no tenían el fuego y, por ello, su vida era muy dura. En las noches de invierno, cuando el frio descargaba sus rigores en todos los confines de la sierra, hombres y mujeres, niños y ancianos, padecían mucho.
Solo deseaban que las noches terminaran pronto para que el sol, con sus caricias, les diera el calor que tanto necesitaban. No sabían cultivar la tierra y habitaban en cuevas o en los arboles.
Un día el fuego se soltó de alguna estrella y se dejo caer en la tierra, provocando el incendio de varios árboles. Los vecinos de los huicholes, enemigos de ellos, apresaron al fuego y no lo dejaron extinguirse.
Nombraron comisiones que se encargaron de cortar árboles para saciar su hambre. Porque el fuego era un insaciable devorador de plantas, animales y todo lo que se ponía a si alcance. Para evitar que los huicholes pudieran robarles su tesoro, organizaron un poderoso ejército encabezado por el tigre

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